Sexualidad y Ritual

La sexualidad debe ser ritual. La mujer no es un receptáculo masturbatorio, ni el hombre es un consolador. Cuando el ser humano sólo quiere acostarse con alguien y terminar de sentirse bien, el mayor placer de ese templo que es el cuerpo humano se pierde. Por eso para nosotros, la cópula es un ritual que comienza y termina con la condición erótica de ese templo. El acto sexual comienza con la limpieza y el mantenimiento del cuerpo, haciéndolo crecer, cultivándolo, desarrollando sus músculos, su fuerza sexual, física y mental; en una palabra, haciéndolo atractivo para el ritual del placer. Este último, incluye el vestido adecuado a través del cual, seducimos y sembramos la atracción, ya sea de la propia pareja o de los demás.

Por otro lado, el fuego se encuentra en el centro de cada celebración ritual y para la Brujería Erótica, se debe pensar que cada miembro de la pareja tiene una parte de ese fuego. De este modo, tu pareja debe ser más que una pareja ocasional o afectiva; debe ser tu cómplice. Ambos deben mantener el fuego juntos y en ese fuego, la pareja se convierte en una sola unidad. En ese fuego, encuentra su base todo el complejo social. Por lo tanto, disfrutar de la mujer o del hombre, consiste en tratar de proporcionar lo que él o ella necesita para mantener su fuego ardiente. Puede ser que él o ella necesiten de una tercera parte, o simplemente coquetear, flirtear, usar algunos accesorios, etcétera. No hay nada torcido en eso, sólo recuerde: sin accesorios no hay ritual.

La tercera parte del ritual del placer y la más importante es el misterio. Si no salvaguardas el misterio de tu pareja, no hay ritual posible. Por lo tanto, incluso en su propia vida, el punto crítico es proteger el propio misterio y el de la pareja. Eso significa dos cosas esenciales: 1) Que esa persona no es nuestra propiedad, penetrar o ser penetrado implica alcanzar un éxtasis en el que hay algo que damos, algo que recibimos y algo que se escapa de nosotros; 2) No siempre tienes que venir o terminar para consumir el ritual. Puedes alcanzar el éxtasis de múltiples maneras así que, imagina como chupar, como besar, como penetrar para alcanzar el más alto éxtasis como sea posible.

Bum, Bum, Bum y se acabó, es como orinar en un templo o incluso peor, sobre el altar. Cada celebración tiene sus propios tiempos y ritmos, sus momentos suaves y duros; placer, pero también un poco de dolor. Saber morder el cuello o los pezones de tu mujer (o tu hombre), es tan importante como saber degustar su lengua y tan importante como la penetración. ¿Cuánto tiempo y de cuántas formas puedes lamerle sus muslos? ¿Cuánto tiempo inviertes mordiendo sus nalgas y de qué manera? ¿De cuántas formas sabes penetrar o ser penetrado? ¿Usas música durante el acto sexual? Recuerden, para los católicos, la comunión es el centro de la celebración, pero eso no significa nada cuando no creen en Dios. Bueno, para nosotros, la penetración es la com-unión, pero no hay éxtasis si no crees en la vida sagrada que fluye por las venas de tu hombre o tu mujer. Si no hay un templo misterioso en ese cuerpo, no habrá éxtasis sagrado, sin importar que recibas la comunión.

Para la brujería erótica, el sexo es nuestro ritual y el cuerpo es nuestro templo.

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