Oscuridad

Oscuridad…, es a ti a quien escribo,
quien bebe el tiempo de mi sangre;
sombra de oscuros cabellos: te deseo.

Aliméntate sepultura, negra tumba.
Dulces entrañas hay para excitarte
que ya no pueden abrir sus ojos al sol.

Tal vez la salvia de tu boca se resista,
pero no así tu hambre.

¿Mi juventud? Nada, todo se pierde, decae,
cuando los nombres se funden en nuestras bocas.

Por ende, no quiero saber nada de ti.
Te deseo silenciosa, incógnita, plena.

No quiero saber nada,
sólo sentir tu deseo.

Que hablen nuestros cuerpos.
Que hable Eros.
Comulguemos…

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